Notas Saludables para Pensionados

Vida Activa en la Vejez

El término &l...

Vida Activa en la Vejez

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El término “actividad física” se refiere a una gama amplia de movimientos corporales que incluyen acciones cotidianas, tales como caminar, bailar, hacer ejercicio, realizar tareas domésticas pesadas, entre otras.

Existe evidencia de que una vida sedentaria es uno de los riesgos de salud más altos para muchas condiciones crónicas que afectan a las personas adultas mayores, tales como la hipertensión, las enfermedades del corazón, el accidente cerebro vascular, la diabetes, el cáncer y la artritis.

Aumentar la actividad física después de los 60 años tiene un impacto positivo notable sobre estas condiciones y sobre el bienestar general.

Los Beneficios de la Actividad Física para las Personas Adultas Mayores

  • La actividad física regular puede reducir e inclusive prevenir diversas disminuciones funcionales asociadas con el envejecimiento. Los siguientes son algunos de los beneficios que se pueden lograr con dicha actividad:
  • Mejora el desempeño del miocardio
  • Aumenta la capacidad aeróbica
  • Mejora la resistencia
  • Disminuye el tejido adiposo abdominal
  • Aumenta la masa muscular magra
  • Reduce el porcentaje de grasa corporal
  • Reduce el colesterol y  triglicéridos
  • Aumenta la tolerancia a la glucosa
  • Reduce el riesgo de discapacidad muscular
  • Mejora el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad
  • Reduce el riesgo de fracturas
  • Mantiene la irrigación cerebral y la cognición

Y no solo se obtienen ganancias  fisiológicas, sino también psicológicas y sociales ya que se mejora la calidad de vida, la salud mental, se adquiere mayor energía y menor estrés y se puede llevar una vida más independiente y con reducción en los costos de salud y en la carga para el cuidador.

Mitos acerca de la actividad física este se hace en un recuadro diferente

A pesar de los beneficios demostrados, la proporción de las personas adultas mayores que participan de manera regular en actividad física es preocupantemente baja. Un problema destacado es el predominio de mitos: abundan las concepciones erróneas acerca de esta actividad y el envejecimiento.

  • MITO 1: Se debe estar sano para hacer ejercicio.
    Muchas personas mayores se resisten a hacer ejercicio porque creen incorrectamente que tienen que estar en buenas condiciones de salud para hacer ejercicio. La actividad física puede ser muy efectiva para  personas con enfermedades crónicas.
  • MITO 2: Soy demasiado viejo(a) para comenzar a hacer ejercicio. Muchas personas adultas mayores no saben que se ha demostrado que la actividad física es beneficiosa para individuos de todas las edades, incluyendo personas hasta de cien años de edad.
  • MITO 3: Se necesitan ropa y equipo especiales. No se necesitan ropa y equipo especiales para hacer ejercicio. Se puede hacer ejercicio en forma segura y eficaz con zapatos cómodos, ropa de diario y equipos de bajo costo tales como bandas elásticas, botellas plásticas llenas de agua, balones, etc.
  • MITO 4: No hay logro sin dolor. Muchas personas adultas mayores aprendieron que el ejercicio tenía que ser de alta intensidad para ser efectivo. Ahora se reconoce que la actividad física no necesita ser ardua o agotadora para proporcionar beneficios significativos.
  • MITO 5: Estoy demasiado ocupado(a) para hacer actividad física. Muchas personas adultas mayores piensan que la actividad física tiene que ocurrir en un momento determinado y en un lugar en particular, pero la verdad es que puede hacer parte de la actividad diaria: caminar para hacer las compras, realizar tareas domésticas y participar en actividades de ocio no sedentarias.

Fuente: Adaptado del “Plan estadounidense detallado: incrementando de la actividad física en adultos de 50 años y más”, [National Blueprint: Increasing Physical Activity Among Adults 50 and Older,” Princeton, NJ: Robert Wood Johnson Foundation.]

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